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Novena de aguinaldos

Día cuarto novena de aguinaldos

Villancico: El Tamborilero

Invocación y motivación

Bienvenidos a este encuentro en el cual tendremos la oportunidad de reflexionar sobre las pequeñas comunidades como espacios de comunión. En ambiente familiar y fraterno, iniciemos.

Lema

Las Pequeñas Comunidades, espacios de comunión

 

Encuentro con la palabra de dios

De la Carta de San Pablo a los Efesios 4, 2-6

Con mucha humildad, mansedumbre y paciencia, sopórtense mutuamente por amor. Traten de conservar la unidad del Espíritu mediante el vínculo de la paz. Hay un solo Cuerpo y un solo Espíritu, así como hay una misma esperanza, a la que ustedes han sido llamados, de acuerdo con la vocación recibida. Hay un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo. Hay un solo Dios y Padre de todos, que está sobre todos, lo penetra todo y está en todos.

Palabra de Dios

R/. Te alabamos Señor.

Reflexión

El método «Ver, Juzgar, Actuar», nos lleva por un proceso de transformación personal y social. Al sentirnos cada vez más completos, tratamos de superarnos buscando el bien común. Aprendemos a morir a nosotros mismos, ya no decimos cómo puedo «YO» sino cómo podemos como comunidad sacar adelante a nuestras familias y ayudar a nuestros vecinos para que todos vivamos una vida mejor.

Así todos juntos comenzamos la construcción del Reino de Dios, promoviendo todo aquello que mejore la calidad de vida de los niños, jóvenes, adultos y ancianos.

Las pequeñas comunidades pueden llegar a ser una gran fuente de vitalidad en nuestra Iglesia particular cuando se mantienen en comunión con el Obispo se insertan en la vida de las parroquias, teniendo a la Eucaristía como centro y la Palabra como alimento. Reunida en pequeñas comunidades, la Comunidad cristiana presenta la imagen de una Iglesia siempre viva, aun llevando el peso de las preocupaciones y de los sufrimientos, sabe vivir las dimensiones de la exultación, porque vive la experiencia de comunión en el espíritu.

La Iglesia en este tiempo de preparación a la navidad, está llamada a alegrarse y exultar por la plenitud del don de Dios, no solamente en su término final, sino desde ahora, en el misterio de la humildad, como María, madre y modelo de la Iglesia. Contemplándola a Ella contemplamos y admiramos la dimensión fundamental de la Iglesia en el tiempo: Iglesia que descansa en la gracia de Dios y en su Palabra.

Continua con la oración a la virgen María

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Oración a la Virgen