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Novena de aguinaldos

Día octavo novena de aguinaldos

Villancico: Mi burrito sabanero

Invocación y motivación

La preparación de la navidad es una oportunidad para encontrarnos como hermanos y reflexionar sobre el servicio que hace nuestra Diocesis al mundo actual. En ambiente de oración y alegría comencemos este octavo día de la novena.

Lema

La Diocesis, servidora del mundo actual

Encuentro con la palabra de dios

Del Evangelio según San Juan 15, 8.14.16

La gloria de mi Padre consiste en que ustedes den fruto abundante, y así sean mis discípulos… Ustedes son mis amigos si hacen lo que yo les mando.. No son ustedes los que me eligieron a mí, sino yo el que los elegí a ustedes, y los destiné para que vayan y den fruto, y ese fruto sea duradero.

Palabra de Dios.

R/. Te alabamos Señor,

Reflexión

La Diocesis como servidora del mundo actual debe ser una Iglesia en salida, una comunidad donde los discípulos misioneros primerean, se involucran, acompañan, fructifican y festejan; todas estas acciones muy necesarias para vivir la Navidad.

Primerear, es aprender del Señor que ha primereado en el amor (1 In 4,10), esto debe experimentar la comunidad que sabe que el Señor siempre toma la iniciativa. En Adviento debemos adelantarnos, tomar iniciativas sin miedo, salir al encuentro, buscar a los lejanos y llegar a los cruces de los caminos para invitar a los excluidos. Es urgente vivir el deseo inagotable de brindar la infinita misericordia del Padre, aquella que, experimentamos cotidianamente en nuestras vidas. atrevámonos un poco más a primerear!

Involucrarse, es la consecuencia de primerear, El Señor se involucra, poniéndose al servicio de todos e involucra a los suyos, pidiendo que hagan lo mismo (Jn 13,17). La Diócesis como Iglesia Particular se compromete con abras y gestos en la vida cotidiana de los demás, achica distancias, se abaja hasta la humillación si es necesario, y asume la vida humana, tocando la carne sufriente de Cristo en el pueblo.

Acompañar, fiel al don del Señor, la Iglesia Particular sabe acompañar a la humanidad en todos sus procesas, por más duros y prolongados que sean, sabe de esperas largas y de aguante apostólico.

Fructificar, la comunidad eclesial siempre está atenta a dar frutos, porque el Señor la quiere fecunda. Cuida el trigo y no pierde la paz por la cizaña. No tiene reacciones quejosas ni alarmistas. Encuentra la manera de que la Palabra se encarne en cualquier situación concreta y da frutos de vida nueva.

Festejar, porque la comunidad sabe gozar con la presencia de Cristo y más en el tiempo de Navidad. Celebra y festeja cada pequeña victoria, cada paso adelante en la evangelización y en el servicio que presta al mundo, La evangelización gozosa se vuelve belleza en la liturgia y en la donación al mundo (ef. La alegria del Evangelio, n. 24)

Continua con la oración a la virgen María

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Oración a la Virgen